Cultura del vino

La visita a Ollauri del más famoso ilustrado

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Jovellanos. Hemos oído cientos de veces este nombre. Seguramente cerca de donde vivimos existe una calle que se llama así. Y si hemos viajado a Asturias, lo habremos visto escrito en infinidad de lugares. Incluso nos habremos familiarizado con su aspecto, a partir de un par de célebres retratos pintados por Goya. Pero, ¿por qué fue tan importante este erudito ilustrado del siglo XVIII? ¿Y por qué hablamos de él aquí y ahora?

Aunque hace apenas tres años aún no lo sabíamos, resulta que Gaspar Melchor de Jovellanos es un personaje especialmente relevante para nosotros. Cuando la bodega de Conde de los Andes se integró en Muriel Wines, nos pusimos a investigar a fondo y un día nos topamos con él. Desde entonces, esta historia nos fascina, e incluso nos hemos inventado una leyenda a partir de ella. ¿Queréis conocerla?

Situémonos en 1795, una época de desarrollo, en la que los proyectos de la Ilustración, sostenidos por la monarquía, se extienden por toda España. Por entonces, Jovellanos ya era todo un símbolo de las ideas ilustradas. Su fama era tan grande que desde todas partes requerían su presencia para debatir, estudiar, proponer y apoyar el hambre de progreso.

 

Goya retrató a un Jovellanos pensativo, enfrascado en sus muchos intereses, entre ellos la geología

 

Ese año, Jovellanos fue invitado por la Real Sociedad Económica Riojano-Castellana de Amigos del País a recorrer pueblos, campos y monumentos, y dejó unas interesantes anotaciones sobre la región. Su grupo se movía a lo largo de La Rioja siguiendo el camino que por entonces construía la Real Sociedad y que así se llamaba, “Camino de la Sociedad”. Es lo que más tarde se convertiría en la carretera N-232, que recorremos diariamente para ir de Elciego a Ollauri.

Nos consta que el 7 de mayo Jovellanos visitó Ollauri y, en concreto, la casa de la familia Paternina, donde vivían entonces Manuel de Paternina y su mujer Mauricia Gil Delgado, propietarios de nuestros actuales calados de Conde de los Andes. La señora fue genialmente descrita por Jovellanos: “linda, fina, modesta, lo mejor que vi de su sexo en este suelo, que no me parece ser la patria de Venus”.

A partir de estos datos, anotados por el propio Jovellanos en su Diario 2º, no nos cuesta nada imaginar que ese día entrara en los calados de la familia Paternina. Ahí, en el corazón del cerro de Churrumendi, seguramente quedó fascinado por el trabajo de los canteros que un siglo antes habían excavado esa galería.

Aquí viene la leyenda. Se sabe que Jovellanos fue de los primeros autores en España en utilizar el término “geología”, frente al más común entonces de “geognosia”. De hecho, la geología constituía uno de sus principales intereses; en 1794 había fundado en Gijón el Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía, una institución pionera en este ámbito. Por todo ello, suponemos que se mostró muy interesado en las características del calado de Ollauri. Y nos gusta pensar que fue en estas profundidades de la tierra de la Rioja Alta donde Jovellanos alumbró la palabra “geología”. Sería bonito, ¿verdad?

 

Jovellanos debió llegar hasta el extremo del calado, donde se aprecian los diferentes estratos geológicos

Jovellanos debió llegar hasta el extremo del calado, donde se aprecian los diferentes estratos geológicos

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Marca Muriel Wines

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