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La última viña antes del monte

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Arropada por los acantilados de Peña Las Heces, se esconde una de las viñas más recónditas de Rioja. Seguramente también es una de las situadas más al norte.

Nuestras “Viñas de Briñas”, 22 hectáreas repartidas en más de 50 pequeñas parcelas, conforman la zona más agreste de cuantas trabajamos. De sus cepas viejas de tempranillo, viura y garnacha elaboramos los vinos de Conde de los Andes.

El lugar es fascinante. Alto, solitario y orientado al sur —hacia el ancho valle del Ebro—, está encajado al pie de un imponente anfiteatro de riscos de piedra arenisca de característico color ocre, tintadas aquí y allá por las manchas blancas procedentes de las heces de los buitres que anidan en las cavidades de la roca. Se accede por un camino que sube serpenteando desde la carretera de Briñas, entre viñedos, bosquetes de carrasca y lagares rupestres. El final del trayecto conduce justo hasta la linde con la sierra: es la cabecera del valle de Saigoba, bajo el contrafuerte occidental de la Sierra de Toloño —conocido localmente como La Picota.

Tenemos la sensación de estar en el último rincón. El entorno es como el recuerdo de un paisaje originario, con las vides antiguas enmarcadas por la ladera silvestre y escarpada, donde domina el matorral, la encina y la fauna del monte. Llegar hasta aquí no es especialmente difícil pero la singularidad del sitio es tal que a veces parece que nos hayamos trasladado a otro mundo. Qué diferente de la imagen típica del paisaje riojano.

A caballo entre Rioja Alta y Rioja Alavesa

La mayor parte de estos parajes está dentro de los límites del término municipal de Labastida (Rioja Alavesa), si bien se accede desde las afueras de Briñas, casi a orillas del Ebro, en Rioja Alta. Además, muchas de las viñas han sido trabajadas tradicionalmente por familias de viticultores de este pequeño pueblo alto-riojano.

En nuestro viñedo domina la variedad tempranillo, con cepas de una edad avanzada, más de 45 años de media. Las parcelas de viura también son viejas y hay aún un par de majuelos de garnacha plantados en 1910 y en 1940. Con sus uvas hemos hecho las 1.162 botellas del nuevo Conde de los Andes Capítulo II Garnacha 2016.

Los nombres de los lugares

Desde la zona más baja, la carretera N-232a entre Briñas y Labastida, hasta lo alto de La Picota, el desnivel alcanza 420 metros. En esta subida vamos cruzando diferentes parajes tradicionales, unos de nombre montaraz, otros más “civilizados”, y aún algunos de reminiscencias vascas.

El catastro nos sirve guía toponímica: El Prado, Las Cruces, Santurnia, Saigoba y, finalmente, Fuentezuelas, El Oso y Peña Las Heces, donde se sitúan la mayoría de las viñas de Conde de los Andes. Como curiosidad, el nombre ‘saigoba’ podría proceder según algunos autores de los términos en euskera ‘sai’ y ‘goba’, esto es, cueva del buitre’.

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Marca Muriel Wines

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